Suelos empobrecidos y el problema mundial de la carencia de magnesio
https://magtein.com/wp-content/uploads/2025/11/Screenshot-2025-11-09-at-8.35.37-AM.png 602 400 Riley Forbes Riley Forbes https://secure.gravatar.com/avatar/3f6c9bbe830133d8a02b6d78dd24a6cf57f35765554b3106fa7c0bce0d8772aa?s=96&d=mm&r=gIntroducción
La agricultura moderna ha transformado la forma en que alimentamos al mundo, pero también ha alterado silenciosamente la calidad nutritiva de nuestros alimentos. Varios estudios han descubierto que el contenido mineral de frutas, verduras y cereales ha disminuido de forma constante en los últimos 70 años.

Entre estos nutrientes, el magnesio -un mineral esencial para la producción de energía, la salud cardiovascular y la función cerebral- ha registrado uno de los descensos más pronunciados. Esta tendencia se debe en gran medida a las prácticas agrícolas industriales que dan prioridad al rendimiento de los cultivos frente a la regeneración del suelo. Como resultado, incluso las dietas bien equilibradas pueden no proporcionar la misma densidad de micronutrientes que antes.
Mientras que los alimentos ricos en magnesio siguen siendo una piedra angular de una buena nutrición, este creciente desequilibrio pone de relieve por qué mantener una ingesta adecuada de magnesio tanto a través de la dieta como de suplementos biodisponibles - tales como Magtein® (L-treonato de magnesio ) - es cada vez más importante.
Agotamiento del suelo y cambio agrícola a lo largo del tiempo
El deterioro de la calidad del suelo no es nuevo. Desde mediados del siglo XX, el monocultivo intensivo, los fertilizantes sintéticos y el laboreo perjudicial para el suelo han acelerado el agotamiento de los nutrientes. Muchos de estos fertilizantes reponen nitrógeno, fósforo y potasio (NPK), pero no oligoelementos como el magnesio. Con el tiempo, el magnesio se lixivia fácilmente con el agua de riego y de lluvia, dejando los suelos cada vez menos fértiles.
Un metaanálisis publicado en Plant and Soil reveló que los suelos pobres en magnesio producían cultivos con un contenido de magnesio hasta un 40 % inferior al de los que crecían en suelos equilibrados y modificados orgánicamente. Del mismo modo, los datos longitudinales del Departamento de Agricultura de EE.UU. muestran descensos apreciables en el contenido de magnesio de espinacas, zanahorias y coles entre 1950 y 2010.
Este patrón se extiende a todo el mundo. Según un estudio publicado en la revista Foods, la densidad mineral de los principales cultivos del Reino Unido, Australia y Estados Unidos ha descendido entre un 20% y un 35% en el último siglo. Estos cambios reflejan tanto el agotamiento del suelo como la alteración genética de los cultivos: los híbridos se crían para un crecimiento rápido en lugar de para la densidad de nutrientes.
Papel del magnesio en la salud humana y vegetal
El magnesio actúa como "átomo central" en la clorofila, lo que permite a las plantas captar la luz solar y convertirla en energía química.⁹ Sin una cantidad adecuada de magnesio, la fotosíntesis se tambalea, lo que provoca un menor rendimiento de las plantas y una menor transferencia de nutrientes a los seres humanos.
En el cuerpo humano, el magnesio es necesario para más de 300 reacciones enzimáticas, como la síntesis de ATP, la estabilización del ADN y la señalización nervioso-muscular.¹⁰ También contribuye a la formación ósea, al ritmo cardiovascular y a la regulación del estrés.¹¹
Dado que el magnesio del suelo influye en el magnesio de las plantas y que el magnesio de las plantas influye en la ingesta humana, este mineral forma un hilo biológico continuo entre el medio ambiente, la agricultura y la salud pública. Cuando cualquier parte de esa cadena se debilita, los efectos en cadena pueden ser de gran alcance*.

Pruebas del descenso de la ingesta de magnesio en la población humana
Los datos de las encuestas nacionales sobre nutrición refuerzan la evidencia agrícola. La base de datos NHANES de EE.UU. indica que casi la mitad de los adultos estadounidenses consumen menos magnesio del requerimiento medio estimado (EAR). Los adultos mayores, las mujeres y las personas que siguen dietas hipocalóricas corren un riesgo especial.
Las pautas alimentarias ricas en cereales refinados, a los que se han eliminado las capas de salvado ricas en magnesio, agravan el problema. Incluso las personas que hacen hincapié en las frutas y verduras pueden quedarse cortas si los cultivos que consumen crecen en suelos pobres en nutrientes.
Las consecuencias de una ingesta baja de magnesio son sutiles pero acumulativas, y se manifiestan con el tiempo en forma de fatiga, tensión muscular, trastornos del sueño o desequilibrio del estado de ánimo. Por esta razón, mantener la suficiencia de magnesio a través de la dieta y la suplementación puede ayudar a mantener la resistencia celular a largo plazo.
Por qué es importante: La nutrición humana
Algunos argumentan que la suplementación es innecesaria si uno come "comida de verdad". Aunque siempre son preferibles los alimentos integrales, esta suposición depende de que la calidad de los alimentos se corresponda con los niveles históricos de nutrientes, algo que, según demuestran las investigaciones, ya no es así.
El agotamiento del suelo no es el único factor en juego. Los factores de estrés ambiental, como la contaminación, el aumento de las concentraciones de dióxido de carbono y el tiempo de transporte de los alimentos, también reducen la estabilidad de los micronutrientes. Además, los niveles modernos de estrés y el uso de medicamentos pueden acelerar la pérdida de magnesio del organismo, por lo que la ingesta alimentaria por sí sola resulta insuficiente para muchas personas*.
Aquí es donde las formas específicas y biodisponibles de magnesio pueden ayudar. El L-treonato de magnesio se diseñó para favorecer el transporte de magnesio al cerebro, y las investigaciones preclínicas demuestran que puede atravesar la barrera hematoencefálica y elevar los niveles de magnesio en el tejido neural. El magnesio a este nivel puede ayudar a mantener la memoria, la concentración y la relajación, elementos clave del equilibrio cognitivo y emocional.
Mejorar el estado del magnesio frente al agotamiento del suelo
1. Dar prioridad a los alimentos ricos en magnesio
Incluya verduras de hoja verde, legumbres, frutos secos, semillas y cereales integrales. Cuando sea posible, elija productos de granjas que practiquen la agricultura regenerativa u orgánica, ya que estos métodos restauran el contenido mineral del suelo.
2. Optimizar la absorción de nutrientes
La vitamina C mejora la absorción del magnesio, mientras que las dietas ricas en alimentos procesados, alcohol o cafeína pueden interferir en ella. Acompañar las comidas ricas en magnesio con frutas o verduras ricas en vitamina C puede favorecer su biodisponibilidad.
3. Considerar la suplementación basada en la evidencia
Las formas biodisponibles como el glicinato de magnesio, el citrato o Magtein (L-treonato de magnesio) complementan una dieta rica en nutrientes al favorecer los niveles celulares y neurológicos de magnesio. A diferencia de las formas estándar, la estructura única de Magteinpermite que el magnesio penetre en el cerebro, donde puede influir en la señalización neuronal y la plasticidad sináptica.
4. Mantener el equilibrio en el estilo de vida
El ejercicio regular, el sueño reparador y las prácticas de reducción del estrés (como la meditación) favorecen aún más la homeostasis del magnesio y la recuperación celular*.

Resumen
El declive de los minerales del suelo es algo más que un problema agrícola: es un problema de salud pública que une la ecología, la nutrición y el bienestar a largo plazo. El magnesio está en el centro de esta conexión. A medida que los suelos modernos se vuelven más pobres en minerales, garantizar una ingesta óptima de magnesio se convierte en un paso fundamental para proteger la energía celular, el equilibrio cardiovascular y la vitalidad cognitiva. Combinando la nutrición integral con estrategias avanzadas de suplementación como Magtein ofrece una forma proactiva de mantener los niveles de magnesio a pesar de los cambios medioambientales.
Referencias
- Scientific American. Dirt Poor: ¿Se han vuelto menos nutritivas las frutas y verduras? 27 de abril de 2011.
- Davis DR, Epp MD, Riordan HD. Changes in USDA food composition data for 43 garden crops, 1950-1999. J Am Coll Nutr. 2004;23(6):669-682.
- Bhardwaj RL, Parashar A, Parewa HP, Vyas L. An Alarming Decline in the Nutritional Quality of Foods: The Biggest Challenge for Future Generations' Health. Foods. 2024;13(6):877. Publicado el 14 de marzo de 2024. doi:10.3390/foods13060877
- Gröber U, Schmidt J, Kisters K. Magnesium in prevention and therapy. Nutrients. 2015;7(9):8199-8226.
- Cazzola R, Della Porta M, Manoni M, Iotti S, Pinotti L, Maier JA. Ir a las raíces de la reducción de la ingesta dietética de magnesio: A tradeoff between climate changes and sources. Heliyon. 2020;6(11):e05390. Publicado el 3 de noviembre de 2020. doi:10.1016/j.heliyon.2020.e05390
- Institutos Nacionales de Salud, Oficina de Suplementos Dietéticos. Magnesio - Hoja informativa para profesionales de la salud. Consultado en 2025.
- Slutsky I, et al. Enhancement of learning and memory by elevating brain magnesium. Neuron. 2010;65(2):165-177.
Estas afirmaciones no han sido evaluadas por la Food and Drug Administration. Este producto no está destinado a diagnosticar, tratar, curar o prevenir ninguna enfermedad.

